
Y le volvió a caer como anillo al dedo, ahora el tema de las «Tlayudas», dentro de la escenografía de la inauguración del AIFA, más allá del evento netamente priista de los 70’s, nada opacó a las tlayudas, ni la caída de Epigmenio Ibarra, ni el trompo de tacos al pastor, vaya ni la venta de papel de baño en una de las tiendas habilitadas de última hora, ni las porras, ni siquiera el no saludo de Andrés Manuel al camarada Noroña.
«El me salió del alma» como chistorete de la no primera dama o la cara de enojo o desaprobación de Lopez Obrador, le quito la atención a lo emblemático de las tlayudas en la inauguración del Aeropuerto militar que dará servicio a civiles, ni las porras de los acarreados o las lisonjas de los empresarios, han tenido tanta atención como la tradicional y emblemática garnacha oaxaqueña.
Y bueno no hay casualidades, ni coincidencias, sobre todo cuando ha sido el propio AMLO el la ha promovido de manera personal, en sus vídeos cargado de simbolismos a su lectura política.
Nadie vio mas allá, todos quedaron atrapados en el folklorismo de el evento y la vendimia, las tlayudas superaron la atención de lo verdaderamente importante, se distrajo el pleito entre Gertz Manero y Julio Scherer.
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La violencia y el jejeje de las masacres, la inflación y los delitos electorales al amparo de la revocación de mandato, nadie dio fe de si el AIFA está totalmente terminado, tanto en la obra aeroportuaria, como en las vías de acceso, lo trascendente pasó a ser insignificante, las TLAYUDAS fueron el símbolo de la inauguración.
El término «clasistas» volvió a ser emitido desde el púlpito mañanero y de paso hasta las Hamburguesas fueron mencionadas como ejemplo del aspiracionismo, que minimiza la comida tradicional, así de rural y silvestre es la política a la mexicana, lo importante no importa en el México del no pasa nada, nada pasa, todo es utopía a grado tal de que al final de cuentas llegaron… Las tlayudas salvadoras.
Miguel Ángel Hernández Albarrán

