
«el que no transa no avanza»
Está frase popular retoma fuerza en la llamada cuarta transformación y le diré porque, resulta tras la denuncia en contra de Delfina Gómez actual secretaria de Educación Publica y tras el fallo del TEPJF en relación a lo ilegal del descuento del 10 por ciento del salario de un poco más de 500 empleados municipales de Texcoco en el Estado de México, el propio Andrés Manuel López Obrador el que hace suya la frase y pasa a ser decreto presidencial esta frase «el que no transa no avanza» tal cual es y se oye.
No hablo de «otros datos» ni del pasado de los expriistas y experredistas conversos y santificados por él, Delfina es el ejemplo de la corrupción de su cuarta transformación, no hago mención de fideicomisos con sospecha y pruebas reales de corrupción, habló de un hecho de corrupción ya calificado, evidente y demostrado.

Los programas sociales del Lópezobradorismo están en la opacidad, sin quien los audite , sin quien les dé la certidumbre de un manejo, claro, transparente y honesto, si una presidenta municipal pidió el «diezmo» para comprar su carrera política, que podemos esperar del manejo inescrupuloso de las tarjetas del Bienestar que se dan para becas, adultos mayores, sembrando vida y demás programas, algunos por cierto ya cancelados y sin dar o rendir informe o cuenta alguna.
Corrupción que se dice combatir y se dice terminada al agitar un pañuelo blanco en las mañaneras, no es más que la confirmación de su existencia, el recurso de guardar secrecía por medio del pretexto de la seguridad nacional, alimenta la percepción de corrupción, ya no hay moches, pero si aportaciones, la negación es confirmación, la victimización es la justificación.
Ejemplos y nombres sobran, pero este caso de la Secretaría de la SEP lleva el ejemplo de lo que es la «moralidad» según el peje Andrés Manuel «maquiavelo» López Obrador, uno por que la ahora señalada dirige las políticas de la Educación Pública en México , la otra es, porque es un tribunal colegiado el que ya comprobó el hecho de corrupción y con eso se confirma que la transformación queda en… ¡La cuarta Corrupción!
Miguel Ángel Hernández Albarrán
