
El miércoles 28 de julio el periodista Julio Hernández «Astillero» se presentó en la Mañanera para ejercer su derecho de réplica ante los señalamientos de la señora García Vilchis quien es encargada de dirigir el ‘Quién es Quién en las Mentiras de la Semana‘, un ejercicio reivindicativo de la labor periodística mexicana que por años fue obstaculizada para si quiera poder hablar con el presidente en turno.
Por fortuna este diálogo entre el presidente López Obrador y Astillero derivó en un compromiso presidencial y un aporte puntual de datos y hechos periodísticos; un fruto benéfico para la sociedad que salió de una planta espinosa como lo es el espacio inquisitorial que dirige aún torpemente García Vilchis.
Sus razones contestatarias y de defensa tendrá la 4T para dedicarle tiempo y esfuerzo a desmentir las calumnias de la prensa ‘maiceada’ que día con día bombardea las redes sociales, pero en esta campaña salen heridos y fusilados injustamente algunos periodistas que cumplen a cabalidad su misión informativa; y que a la menor provocación son linchados por las hordas de fanáticos que invaden sus redes, todo para que después, con la réplica, puedan limpiar lo tiznado de su nombre.
Pero esta sección y fenómeno de relación entre el poder y el periodismo no son únicas del presidente ni de la 4T, y es que hay alarmas silenciosas que no se quieren ver cuando se les pone en perspectiva con la emergencia sanitaria.
El gobierno de los Estados Unidos de América informó a través de su vocera que se buscará un mecanismo para la censura de las cuentas que difundan «información falsa o tendenciosa» sobre la pandemia, dicen lamentar el hecho de que, si como usuarix de una red en particular se te cancela o suspende el acceso por difundir lo que ellos catalogan «Fake News» (noticias falsas), no se te suspenda el servicio también en tus demás redes, por lo que recurrirán a medidas de detección de cuentas disidentes y su suspensión o censura en todas las redes conectadas.
Habrá quienes argumente que en el hecho anterior hay inclusive una razón de Estado, pero les recuerdo que la 4T también tiene argumentos para sostener las Mañaneras y su inquisitorial, pus en este caso se dice que ante la maquinaria de poderes fácticos que a diario lanza campañas de desprestigio desde una lógica de «Lawfare» o Golpe Blando, su deber es defender con información las que considera falsedades pagadas. En otras palabras, para los doble cara que aquí pueden argumentar «Dictadura» pero con la censura generalizada en los EUA dicen «Razón de Estado» les dejo aquel paralelismo.
Regresando al periodista Julio Astillero como ejemplo, podemos decir que sí se vive una dictadura en México, una que asfixia la libertad de expresión y que monopoliza audiencias, que permite los sesgos de confirmación y la Disonancia Cognitiva gracias a referir sólo a contenido que refuerce las ideas que ya se tienen y que limita la dialéctica, el disenso, la democracia y lo político mismo.
Pero no, amigo derechoso, no te emociones, esa dictadura no es la 4T ni el presidente López Obrador, sino la Dictadura del Algoritmo, que se ha visto fortalecida por el encierro y por la modernidad de nuestro día a día, con plataformas gigantescas como YouTube y Facebook que concentran al mayor número de telématas y que les obligan bajo este monopolio a aceptar sus términos y condiciones que incluyen censura y listas negras.
Donde se te puede suspender tanto por ‘reproducir contenido sin tener los derechos’ como por escribir una palabra vetada o hablar de un tema que se considera prohibido aun si eres un destacado canal productor de contenido que le aporta miles de vistas a la empresa, como es el caso de Julio Hernández quien es, en algunas ocasiones desmonetizando de manera inmediata sólo por hablar periodísticamente de: abuso infantil, inseguridad, narcotráfico, trata de personas, migración, legalización de ciertas drogas, suicidios, o de la pandemia en general, y hasta eso, ni siquiera de manera rebelde como otras personas que son antivacunas o anti represión sanitaria.
Lo que hoy vivimos es preocupante, tenemos hordas, y lo repito porque esa audiencia crítica o por lo menos tolerante, que debate y analiza puntos y contrapuntos, no existe, en su lugar ha surgido una masa de fanáticos que están a favor o en contra de algo y que se lanzan a la menor provocación como un instrumento más de esta Dictadura del Algoritmo que no les permite pensar dialécticamente, pues les envicia con una cadena de contenido que va en el mismo sentido: si se es de derecha solo te mostrarán Reforma, El País, y a Loret o si se es fanático de la izquierda no saldrás de ver El Chapucero o El Deforma.
Hay un temor fundado en quienes tenemos miedo de lo que nos viene, un Ministerio de la Verdad que obedece a Washington y restringe la libertad de expresión, una época en que incluso la Carta Magna puede ser ignorada, y en el que ya hemos visto un antecedente tan preocupante como el que los medios hayan censurado al Presidente de Los Estados Unidos de América.
En este panorama piensa ¿Qué te espera a ti ciudadanx promedio?, ¿qué estás dispuestx a hacer para defender la libertad y qué vas a tolerar en nombre de un «bien mayor»? Con la mayor desesperanza me atrevo a predecir «Yo amo al líder».
Alexis Javier Esperanza Reyes
Estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Twitter: @JavierEsperanzz
Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.
