
Ha transcurrido el primer mes de la campaña federal en todo el sentido formal. En el plano local, apenas se ha dado el banderazo de salida a los restantes entre los 22 mil cargos de elección popular que se definirán el próximo 2 de junio. Todavía quedan un poco menos de 60 días, suficientes para continuar mostrando las emociones que marcan característicamente a nuestro sistema político mexicano. La recomendación ante eso, estimado lector, es seguirse sujetando a un cinturón que lentamente comienza a desabrocharse de tanto frenón que se da dentro de la montaña rusa electoral en la cual, apenas se llega lentamente a la cima.
Ese también es el caso de los amigos jaliscienses, que viven horas de alarido en cuanto a movimientos políticos. Mientras el gobernador emecista Enrique Alfaro sigue distanciándose, para perjuicio de todas las partes, de la dirigencia nacional de su todavía partido político, sus fuerzas subalternas deben resistir con temple de acero el tsunami que supone la muy alta aprobación que tiene Claudia Sheinbaum entre dicho electorado. Mientras el consenso en la entidad presenta una diferencia de 2 a 1 con Xóchitl Gálvez, el oficialista Pablo Lemus soporta la presión y se vuelve a colocar en la cima de las preferencias, aun cuando todavía se halla en empate técnico con la morenista Claudia Delgadillo, abandonada por la mayoría de fuerzas claudistas. Sin embargo, Marcelo Ebrard ha actuado como ancla para sostener a Delgadillo, en aras del cobro de favores en 2029.

Del lado opositor, quien sigue sin poder tomar sitio es el panista Renán Barrera, quien todavía no sostiene rompe el techo de la ventaja de doble dígito que podría evitar la derrota de la alianza ante la popularidad de López Obrador en la entidad y su efecto de arrastre hacia Sheinbaum. Joaquín Díaz Mena, el candidato opositor, ve al alcance a Barrera, pese a que la desventaja ya se haya estabilizado en los 9 porcentuales.
En las mismas anda Libia Denisse García, candidata tripartita por Guanajuato, quien ya trae al santo de cabeza con la incomodidad que le genera tener que cargar con el lastre de la vergonzante administración de Diego Sinhué. Pese a llevar una ventaja ya irreversible, García no podrá participar frontalmente en el proceso sucesorio panista a realizarse el año que viene, debido a que el muelle de la tierra en “donde la vida no vale nada” puede empezar a sufrir cuarteaduras tras las inconmensurables embestidas que la ola morenista comienza a dar en poblados importantes, ávidos de conocer a otras signas políticas.
Los que ya compiten entre sí mismos son los cuatroteístas Eduardo Ramírez Aguilar y Javier May. Ellos serán los próximos gobernadores de Chiapas y Tabasco, respectivamente, incluso, teniendo el muy improbable pero eventualmente catastrófico fracaso presidencial, legislativo y estatal. La interrogante que hoy circunda por sus lares es el monto de la ventaja que le podrán otorgar a sus diputados y transmitir a Sheinbaum para la consecución del cada vez más lejano ‘Plan C’. La meta es conseguir un marcador global de 3 a 1. Están ruta de conseguirlo, pero nunca está de más el ‘cayuco’, que, aunque el presidente se burle de ese término, sus operadores lo han exigido para garantizar gobernabilidad y amplio margen de maniobra a ambos candidatos durante el sexenio venidero. De ahí que la sombra de Adán Augusto no se difumine por completo.
Quien ya no promete arrasar es Margarita González Saravia, candidata oficialista en Morelos, debido a la consternación que las élites nacidas y residentes de Morelos presentan ante la situación intransigente en que su gobernante, Cuauhtémoc Blanco, los ha sometido. Es claro que Lucy Meza no cuenta con los apoyos suficientes para cumplir todas las promesas de su campaña, pero la situación de los morelenses no le garantiza a su contraparte una transición tersa, por el contrario, será muy cargada de emotividad, esa que es muy propia del equipo del ‘divo de Tepito’, que pese a pedir licencia, seguirá mandando en la entidad desde su campaña para diputado federal.
A quien se le comienzan a alinear los astros es a Alejandro Armenta, candidato morenista poblano, quien sigue distanciándose progresivamente del panista Eduardo Rivera. 22 puntos de ventaja, y como la tendencia histórica de las encuestas en Puebla indican que éstas no fallan, lejos quedan los riesgos de repetir la frustrada alternancia entre los desaparecidos Rafael Moreno Valle, Martha Érika Alonso y Miguel Barbosa. Marcelo sonríe.
La suerte parece estar torcida para Rocío Nahle y Clara Brugada, quienes ya redujeron su ventaja a la mitad en los cuatro meses de proselitismo que llevan. Los impresentables Héctor Yunes y Santiago Taboada comienzan a apretar el paso, vendiendo cara su probable derrota por debajo de la barrera de los dígitos. Inclusive, si los reaccionarios salen masivamente para intentar evitar el ‘plan C’ y para mandar un mensaje de cuenta regresiva a la 4T, Nahle y Brugada corren el serio riesgo de perder.
En cuanto a Claudia Sheinbaum, resta decir que su ventaja se ha ajustado considerablemente al piso de los 18 puntos y el techo del 25%. Xóchitl Gálvez ha crecido levemente. Jorge Álvarez Máynez ya se estabilizó. De ahí la importancia de salir avante del primer debate, que, con las credenciales mediocres de sus competidores, debería ser un día de campo. ¡El ‘plan C’ se juega el día 7!

Eder Jorge Guillén Muñoz 🖋️
@ejgm911
Ciencia Política UNAM
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