
A lo largo de nuestra vida todos hemos tenido a un compañero, amigo, familiar y tal vez hasta un hermano o hijo, que es mentiroso, mitotero o chismoso, en ocasiones nos referimos a ellos en plan de broma y hasta los nombramos y señalamos tratando de no ser ta ofensivos o hirientes al referirnos a ellos y usamos diminutivos que pensamos pueden no ser ofensivos y así nos referimos al mentiritas, al mitotitos y al chismitos (hay muchas pociones para definir a un mentiroso), referencia que pasa a ser anécdota y de plano marca personal de algunos y aquí haré semblanza obligada de quien dirige a nuestro país a base de mentiras.
Nuestro personaje aparte de las mentiras hizo carrera política base de mitotes (mitotero pues), etapa en la cual obtuvo buenos dividendos políticos y pingües ganancias, aunque lo niegue y exhiba únicamente 200 pesos en la cartera o sea chismoso tal cual y como buen tabasqueño, sus mitotes han sido su estrategia de vida y subsistencia política, la mentira su estrategia para señalar y difamar sin comprobar sus dichos y sí, sus hechos lo convierten en mentiroso contumaz, claro que siempre hará qué un chisme nuevo, le quité la atención a sus mentiras y si eso falla siempre queda el recurso del estridente mitote distractor.

Evadir la realidad y la evidente verdad de las malas decisiones, de un mal Gobierno o de un fracaso con las «mentiras de los otros datos», solo retarda la inminente implosión de lo que ya es un fracaso anunciado y que se espera entre en lo oculto de la corta memoria de la sociedad, la mentira permanente pasa a ser una verdad recurrente, no aceptada y si certifica una actitud errada y por ende fracasada, la negación de la verdad pasá a ser aceptación de una equivocación, negar corrupción es comprobación de la corrupción misma.
Vivir en la mentira y de la mentira, es parte de una patología personal y que define la personalidad del mentiroso, lo hace vivir en su mundo que considera su verdad, arma su utopía y trata de que muchos vivan en ella, logrando generar un dogmatismo que alimenta con engaños y compra de conciencias ya sea por medios económicos o doctrinas de la ambición y la confrontación social, generando una especie de lucha de clases, por un lado fomenta a los ricos y por otro azuza a los pobres, para detentar poder bajo la ilusión de un equilibrio entre los pobres que pretender bajar a su nivel a los ricos, nunca buscar subir a la bonanza económica, ésa es la realidad del discurso tramposo del mentiroso de Palacio Nacional.
Vale parafrasearlo para evidenciar su perversidad en la intención de sus mentiras; La mentira, como él dice cuando no calumnia tizna y la calumnia es su esencia ppolítica, evidencia y ejemplo diario lo tenemos en cada mañanera, a él que le gusta hablar y vivir del pasado habremos de recordarlo por sus fracasos, pero sobre todo por sus mentiras y evocaremos siempre al personaje que alguna vemos conocimos y nombramos como el… «Mentiritas».
PD. Que no nos extrañe que ya al final de su mandato se diga incomprendido y terminé su vida y carrera política con una última gran mentira que él sólo se creerá.

Miguel Ángel Hernández Albarrán
Twitter: @miguelanh
Opinador e irreverente de la política Guerrero y guerrense de corazón
Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.
DLpoder es un medio independiente, tus suscripciones a contenido exclusivo y donativos son valiosos para seguir en este esfuerzo para generar una sociedad informada y crítica.
