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Literacidad: cómo aprendemos a utilizar la lectura y la escritura | Laura Aguila 🖋️

19/01/2023
¿qué es la literacidad?

Adquirir información y conocimientos conlleva diferentes y numerosos procesos de aprendizaje, debido a que cada individuo tiene un estilo propio para realizarlo, teniendo presente que cada vez influyen más factores asociados al medio ambiente que rodea a las y los estudiantes en su capacidad para aprender.

La literacidad surge inicialmente como teoría en Inglaterra, el término introducido por D. Barton y M. Hamilton en 1998,  básicamente como una práctica social y un recurso colectivo.

Es a partir de los años noventa que se vuelve a considerar este tema en  España, por Daniel Cassany en 2009, y en América Latina  por Virginia Zavala también en 2009, en México es  Judith Kalman quien en 2004 la define como “cultura escrita”.

Concepto de literacidad

De este modo, el concepto de literacidad se refiere básicamente a los procesos de aprendizaje que tienen en cuenta no solo las capacidades individuales orientadas a la lectoescritura, sino mayormente a la influencia que el contexto sociocultural y el papel que la persona juega en este proceso.

Es decir, al conjunto de competencias y habilidades que permiten a una persona recibir y procesar información en un contexto determinado a través de la lectura, para transformarla en conocimiento y poder expresarlo oralmente o por escrito, es lo que se conoce como literacidad.

En el proceso de aprendizaje de las personas, adquirir o desarrollar la literacidad se logra a través de “combinar”  enseñanzas explícitas e implícitas de forma gradual, lo que permite que se vayan adecuando y mejorando, recordando que para que exista la literacidad son necesarios los elementos socioculturales, y ello marca a su vez que estas habilidades van más allá del ámbito escolar, continuándose de forma independiente del grupo sociocultural o la edad, que enmarcarían el ambiente escolar.

Fases de la literacidad

Si bien es cierto que el inicio de la competencia lectora está representado por la capacidad para entender letras y símbolos escritos, para llegar a la literacidad se necesita además conocer e interpretar toda clase de representaciones de la información que se recibe, por ejemplo íconos, gráficos, etc., y que se encuentran en el contexto social de toda persona. No existe como tal un formulismo predeterminando paso por paso para llegar a la literacidad, aunque si se pueden observar “fases o momentos” que permiten señalar cómo se va adquiriendo, y que se conocen hasta el momento:

  • Literacidad emergente: desde temprana edad, las y los niños están rodeados y expuestos a gran cantidad de información, observan libros, folletos, anuncios, etc., y que precisan ser interpretados con base a su entorno sociocultural. Se le denomina “emergente” debido a que ocurre antes de iniciar la escolarización y alfabetización.
  • Aprendizaje formal: al iniciarse la etapa escolar, se adquieren las competencias “formales” para el desarrollo de la lectoescritura, junto con las habilidades fonológicas que redundarán en un mayor aprendizaje de otros conocimientos.
  • Literacidad: de manera paralela al aprendizaje formal, gradualmente las y los niños van viviendo experiencias en su vida cotidiana, lo que en su conjunto representarán las habilidades necesarias para desarrollar la literacidad.

Queda claro que ese conjunto de habilidades, destrezas y competencias que permiten a la persona recibir, analizar y asimilar la información a través de la lectura para convertirla en conocimiento conforman la literacidad, siendo entendida como una importante herramienta para que las personas puedan participar activamente y comprender mejor su ambiente sociocultural.

Lingüistica y psicolingüística en la literacidad

De este modo, la lingüística señala que la alfabetización es sólo un ejercicio de codificación y decodificación de palabras, que requiere de incluir a la sintáctica y la gramática, pues con estos elementos se atiende a la correspondencia entre lo escrito y lo oral.

Por su parte la psicolingüística activa procesos cognitivos para construir significados y comprender los textos, por lo tanto desde la visión sociocultural, el proceso de enseñanza de la lengua requiere de lectores y escritores, hablantes y oyentes competentes; es decir, personas que manejen y comprendan el entorno sociocultural y aporten lecturas e interpretaciones personales y críticas.

La literacidad en México

En México, este término es reciente y “poco” conocido en al ámbito docente, debido a que el proceso de enseñanza de la lectura y la escritura habitualmente no es abordado desde la perspectiva lingüística y psicolingüística, y se continúa denominando sencillamente alfabetización, con las implicaciones políticas, económicas y sociales ya conocidas.

Siendo una de las tareas de mayor relevancia en el sistema educativo nacional, por representar el que a través de la lectura y escritura las personas sean incluidas y consideradas en su ámbito social, y que permite a su vez, apropiarse de información y conocimiento, desafortunadamente esta perspectiva de análisis y estudio no es considerada en la formación de las y los docentes de educación básica, siendo su intervención de gran relevancia para el desarrollo de la literacidad en las y los estudiantes.

Alfabetización y competencias comunicativas

Se considera que una de las formas para beneficiar la literacidad, es asegurar que niños, niñas y adolescentes tengan acceso y dominio de la alfabetización, lo cual significa que puede ingresar a las áreas de conocimiento que sean de su interés. El proceso inicia cuando el niño comienza a utilizar el lenguaje oral, así que el acercamiento a la alfabetización en la edad preescolar es primordial para el desarrollo de la literacidad.

En esta primera etapa se enriquecen las competencias comunicativas recuperando lo que las y los niños han aprendido en sus hogares y/o en educación inicial, y que facilita a las niñas y los niños aprender a describir el entorno en donde se desenvuelven, debido a que tienen contacto con infinidad de “signos” que observan en anuncios, etiquetas de productos, revistas, programas de televisión, a través de dispositivos electrónicos, etc., y que desde luego comprende que “significan” algo.

Es fundamental considerar que la literacidad no debe ser considerada como solamente la lectura y escritura de libros y obras literarias, involucra también la lectura y escritura de varios portadores de texto como: instructivos, letreros, subtítulos, propaganda comercial, grafitis, y por supuesto, el lenguaje escrito en medios electrónicos y dispositivos inteligentes, ya que la tecnología se ha convertido en parte fundamental para que las personas se comuniquen.

En conclusión, si bien el trabajo en los centros escolares  se ha ido transformando e intentando replantear la forma tradicional de la enseñanza de la lectura y la escritura, sigue existiendo una brecha entre la forma en que se  enseña  a leer y escribir en la escuela y el conjunto sofisticado o simplemente diferente de prácticas que los estudiantes usan fuera de un ámbito escolar controlado.

Laura Aguila Franco
Laura Aguila Franco

Laura Aguila Franco

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