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3 puntos sobre las micro migraciones económicas en la CDMX: Impacto no calculado

Columna de Alfonso León de Garay

Las alcaldías que albergan a la mayor cantidad de oficinas de dependencias o entidades de la Administración Pública Federal sufrirán en el corto plazo los efectos de la austeridad o, dicho de otra manera, el adelgazamiento de las estructuras burocráticas. 

1. La burocracia que vivía donde trabajaba, no más

Muchas personas que habitan la Ciudad de México conviven diariamente en al menos dos o más Alcaldías; recientemente escuché en un conversatorio a un Alcalde decir: “vivimos donde trabajamos, no donde pernoctamos” y, en realidad, es más cierto de lo que se ve.

Entonces, si recientemente se recortaron muchas plazas buscando alcanzar un ansiado 40% de reducción en el gasto de nómina (más que en el corriente), esto significará que muchas personas ya no realizarán su vida en la misma locación. Ya no irán a comer o consumir en las tiendas de la zona, farmacias, supermercados, estacionamientos, y un largo etcétera. Lo que redundará en que la economía del gasto cotidiano primero se trasladará a las zonas donde radican y; segundo, que la derrama se verá afectada, lo que forzará a quienes obtenían sus ingresos de ese segmento a reconfigurar su esquema de negocio.

Tan solo imaginemos cuantos edificios hay en Paseo de la Reforma, que aglutinan cientos de personas en cada uno de los inmuebles del gobierno federal y en sus alrededores. Cuántos de ellos o ellas sostienen a una familia, pero más aún, cuantos viven ahí de lunes a viernes de 8 de la mañana a 8 de la noche, si bien les va. La cantidad es muy grande y, cuánto dinero dejan en sus gastos diarios en esa zona.

Los bancos, que son por demás expertos en hacer diagnósticos y modelos de futuro, ya lo vieron, y, es por eso que, en la radio ya se escuchan consejos para controlar el gasto y deuda de los servicios crediticios (tarjetas de crédito). Inclusive hay un anuncio con recomendaciones sobre como recortar y planear las finanzas familiares y qué hacer para administrar deuda y finiquitos, en tanto se reestablece la vida laboral y el ingreso familiar.

2. Se requiere un plan de contingencia

Las Alcaldías deberán hacer un ejercicio prospectivo, un censo serio e, inclusive, un plan de contingencia, pues su población flotante migrará en un porcentaje considerable, lo que disminuirá la derrama a su población cautiva, fija o local.

El nuevo modelo de gobierno de la Ciudad de México habla de la existencia de un Cabildo como parte del órgano de gobierno y, éste, está conformado en su mayoría por los 16 Alcaldes que, si bien es cierto no a todos importará o afectará esta nueva condición, sí eventualmente sucederá si no se toman acciones que atemperen el impacto.

Presidencia ha anunciado la intención de reubicar paulatinamente lo que reste de las dependencias, migrando mucho o gran parte de las operaciones a los distintos estados de la República. Cuando suceda esta externalidad, el impacto aumentará, por lo que se hace urgente y muy necesario planear y reorientar planes y programas locales, así como el trabajo conjunto entre gobernantes y gobernados para acotar los efectos de las micro migraciones económicas.

Los dos niveles de gobierno deberían trabajar de manera conjunta para controlar los efectos y considerar medidas o acciones trasversales que permitan llevar a cabo cambios de paradigmas controlados.

Es responsabilidad de quienes tienen en sus manos los destinos de cientos de familias involucradas directa e indirectamente, considerar los efectos periféricos o colaterales de las acciones directas en materia de reorganización de gobierno. Los Alcaldes tendrán que trabajar de forma coordinada y como integrantes de un todo más que de forma individualizada donde sus acciones no tendrán mayor impacto.

3. ¿Qué hacer?

Evaluaciones donde se determine la cantidad de oficinas federales, su ubicación, la cantidad de personal que aglutinan, la derrama que representan en la zona y calcular el impacto con la disminución de la planta laboral.

Esto es muy viable si se trabaja de manera conjunta entre los dos niveles de gobierno y, si además, se comienza a buscar generar condiciones que permitan redirigir esa fuerza laboral hacia oportunidades económicas distintas, considerando que también la reubicación deberá ser calculada por las alcaldías para emprender acciones que coadyuven a sustituir ingresos o mejorar sus esquemas de ingreso y financiero de aquellos/as que actualmente los obtienen por la derrama que generaban esos mismos trabajadores o colaboradores.

La visión, la planeación y el no negar la realidad permitirían cumplir con la gran responsabilidad de los gobiernos de primer contacto, que son las Alcaldías, al tomar acciones con tiempo y sin medidas reactivas. 

La invitación es patente, ojalá se tome antes de ser obligada.


LAE. Alfonso León de Garay Montoya.

Ex funcionario estatal, local y federal; consultor asociado en temas organizacionales de alta dirección pública. Egresado del Programa de Alta Dirección de Dependencias y Entidades Públicas. Maestría en Administración Pública y Especialidad en Contrataciones de Gobierno.

Twitter: @aleondegaray


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