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Rumbo a un nuevo ciclo escolar: avances o retrocesos

Enfoque Educativo con Laura Águila Franco 🖋️

La pandemia generada por el Covid-19 a nivel mundial continúa representando un gran desafío en varios ámbitos, salud, economía y desde luego en educación.

No cabe la menor duda de que en estos últimos 16 meses hemos vivido grandes transformaciones en la manera de estudiar, aprender, convivir, laborar, socializar, etc., y particularmente en el área educativa los aprendizajes para mejorar el trabajo con los niños que forjarán el futuro de este país y del mundo ha quedado de manifiesto, considerando que una de las metas que la educación post pandemia debe tener presente es lograr que los estudiantes sean competentes de construir su propio conocimiento a través de una forma activa, vivencial, relacionada y vinculada con su vida cotidiana y su entorno real, a través de la indagación, la investigación, y el desarrollo de sus habilidades y competencias.

Esto nos hace voltear la mirada a la inminente readecuación de metas y objetivos a mediano y largo plazo, acordes a las nuevas necesidades y realidades mundiales, ya no aplica más continuar con “parches” y acciones o programas carentes de intencionalidad pedagógica.

Naturalmente las herramientas tecnológicas que fueron decisivas para haber podido trabajar de manera remota continuarán siendo parte crucial para el diseño de estrategias educativas en el siguiente ciclo escolar, y será necesario tener la certeza de que los alumnos verdaderamente cuenten con los apoyos indispensables para continuar con su proceso educativo, independientemente de si este se efectúa con modelo híbrido o 100% vía remota, y es contar con una computadora, tableta o celular inteligente, un servicio de internet que le permita fluidez y calidad en la transmisión de datos.

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Por parte de los docentes, el reto en esta migración digital continuará siendo contar con le flexibilidad y adecuación de contenidos para desarrollar una planificación acorde a la realidad, ingeniar estrategias para lograr retener la atención de sus alumnos, más aún si se trabajará de manera híbrida, valorar el entorno familiar, es decir, si el alumno(a) contará con el apoyo de un adulto para tomar sus clases (los que se queden en casa), y si ese adulto cuenta con habilidades para utilizar las herramientas tecnológicas. Un punto de relevancia a considerar, es el fomentar la autonomía de los estudiantes, ya que el hecho de haber estado en la comodidad de su hogar por espacio de 16 meses, ha impactado en una reducción en la independencia de los niños a la hora de tomar decisiones, seguir instrucciones y realizar sus trabajos escolares.

Cómo reducir el efecto distractor que generan las actividades cotidianas dentro del hogar, y aquellas familias que conviven en situaciones complejas durante las 24 horas del día y que definitivamente ejercen influencia en el rendimiento académico del alumno.

Abordar el tema socio emocional de los estudiantes representa un desafío más, debido a que después de tanto meses de confinamiento la estabilidad emocional de los niños se ha visto afectada por el distanciamiento social y en general por la pandemia en sí, y se ve reflejado en su desarrollo en general y por supuesto en su aprendizaje. Todo esto nos lleva a considerar que es impostergable que el sistema educativo replantee las necesidades de los alumnos y los docentes, después de haber cursado un ciclo escolar y medio apoyado mayormente por herramientas tecnológicas.

Desde luego que para poder plantear las modificaciones que se requieren dentro del sistema educativo, se requiere conocer las problemáticas y entender los retos y desafíos que se tienen en el contexto actual, y uno de los primeros puntos que resalta en reflexionar es en humanizar el proceso educativo, es decir, tomar en cuenta promover una atención centrada en las necesidades de la persona (aprendizaje adaptativo), brindar calidad y calidez en el trato hacia los actores involucrados en el proceso educativo, generar confianza a los estudiantes haciéndolos también más conscientes de la realidad que los rodea, por lo que los programas educativos con miras a las nuevas necesidades y realidades, necesitan priorizar el cuidado de las personas que constituyen a la sociedad y que somos todos, para ser capaces de comunicarnos e interpretar la diversidad social.

En educación es importante deliberar acerca de estos temas, no solamente la parte académica y las asignaturas oficiales, amplificar el panorama y voltear a valorar que debe impulsarse con más fuerza a la ciencia y la tecnología, así como otra cadena de carencias que se tienen en los centros educativos. Debatir acerca de qué ciudadanos se precisa formar para enfrentar el futuro inmediato, cuáles son los cambios que la sociedad va a seguir experimentando como efecto post pandemia, y que todo ello va a tener injerencia en el avance de las condiciones sociales como el trabajo, la salud, educación , economía y seguridad.

Por lo que ahora, en la víspera de un nuevo ciclo escolar, las escuelas precisan puntualizar que habilidades y competencias priorizarán en los estudiantes, definiendo un perfil de egreso acorde a las necesidades que se tienen en la nueva realidad inmediata. Ponderar el papel de la tecnología y de la ciencia en la educación, qué tipo de proyecto educativo ofrecerán a sus comunidades educativas y de ahí se desprende el perfil de docentes y directivos que necesitarán.

Ahora más que nunca, la sociedad se  encuentra en incesante cambio, la escuela también exigirá caminar al mismo ritmo para buscar cubrir las necesidades que vayan emergiendo, así que abordar en las aulas (presenciales, remotas o híbridas) temas como la equidad, compromiso social, ciudadanía global, habilidades blandas, etc., serán inexcusables para caminar a construir objetivos firmes respecto al rumbo de la educación. Se necesita trabajar para generar una educación “consciente” y sensible ante las desigualdades sociales, fundamentar modelos apegados a la realidad para que se atiendan justamente las carencias y necesidades existentes que surgen como colectivos sociales.

Y regresamos una vez más al punto de partida, para lograr construir y cristalizar este tipo de objetivos, es inherente la profesionalización de los involucrados en el proceso educativo, iniciando por quienes tienen la responsabilidad a nivel federal, toda autoridad educativa precisa de contar con una formación y experiencia en al área, ya se ha comprobado que improvisar con personas carentes de conocimiento solamente redunda en fracasos continuos en lo que se plantean como cambios.

La profesionalización de directivos y profesores también resulta indispensable, se precisa de personal con capacidad para conocer, entender y motivar a los alumnos, personal directivo empático que sea capaz de entender y solucionar las necesidades de su comunidad escolar, que involucra al personal a su cargo y padres de familia de los alumnos, ya que uno de los grandes aprendizajes que ha dejado la pandemia es precisamente la necesidad de fomentar la comunicación, fortalecer el liderazgo, afianzar el trabajo colaborativo, propiciar ambientes laborales sanos, con la finalidad de compartir una misma visión que sume nuevos espacios parta el diálogo e intercambio de experiencias, que permitan un desarrollo y crecimiento personal y profesional de cada individuo, apoyándose en la toma de conciencia de las limitaciones y ventajas que aportarán como sociedad en el futuro inmediato, a mediano y largo plazo.

Actualmente nos encontramos ya inmersos en una sociedad del conocimiento, de la ciencia, la técnica y las comunicaciones, por lo que se demanda de una nueva alfabetización  científico-tecnológica misma que implica que los estudiantes adquieran estrategias que además de incorporar saberes, estén en condiciones de profundizar y ampliar su campo de conocimientos a lo largo de su vida, a través de nuevos recursos y capacitación continua. Y como bien lo menciona Gabriela Azar quien es Directora del Departamento de Educación, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina (UCA), “las capacidades socioemocionales y tecnológicas son hoy transversales en la formación humana, y deberán ser aplicables en cualquier campo y nivel educativo y profesional”}

 

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El Foro Económico Mundial ha definido los nuevos modelos de educación que se necesitan para enfrentar los retos de la sociedad futura, y que resalta el orientar a los niños y jóvenes del mundo a desarrollar habilidades y aprendizajes sobre ciudadanía global, habilidades en innovación y creatividad, habilidades tecnológicas, habilidades interpersonales.

Los centros educativos por su parte,  necesitan orientarse a ofertar un aprendizaje personalizado, aprendizaje accesible e inclusivo, un aprendizaje basado en problemas y en trabajo colaborativo, transitar de un modelo en el que el aprendizaje y las competencias disminuyen a lo largo de la vida, a uno en el que continuamente se mejoren y enriquezcan las competencias ya existentes, y adquirir nuevas con base en las necesidades individuales. 

En México, si bien aun no se cuenta con las condiciones de salud, de infraestructura en la mayoría de las escuelas, y pedagógicas en cuanto a reestructuración de programas por parte de la autoridad educativa, ya se está presionando con un apremiante retorno a las aulas, son condiciones que deben incentivar y  aprovechar la oportunidad de reorientar la educación hacia las demandas y exigencias del futuro inmediato, con una visión humanista y dentro del marco de la ciencia y la tecnología, anteponiendo que la educación juega un papel decisivo y preponderante en los cambios que el país precisa. La formación de seres humanos que sean capaces de desarrollar sus competencias es irremplazable para el impulso de una economía moderna y sustentable, la educación transforma la forma de pensar, actuar y relacionarse de las personas hacia formas más positivas y productivas, la educación enriquece a la sociedad. Volvemos a insistir que el sistema educativo nacional requiere urgentes cambios cualitativos, y  estos cambios son compromiso de todos los mexicanos, conformar un sistema educativo sólido ayudará en gran medida a avanzar a mejores niveles de bienestar, y es momento de que la instancia competente de la educación en el país se decida a tomar su responsabilidad por el bien de los estudiantes, y deje atrás el papel servil que ha venido desempeñando, como títere impuesto desde la presidencia.


Laura Águila Franco

@laura_aguila

Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.

Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.


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Un comentario

  1. El reto a que nos enfrentamos en el escenario post pandémico por venir, es de dimensiones enormes para cada sociedad. Es nuestra responsabilidad enfrentar dicho reto con trabajo y compromiso; pero principalmente con preparación y planeación.

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