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Regreso a clases presenciales: un verdadero dilema

Enfoque Educativo con Laura Águila Franco 🖋️

A nivel mundial, México se encontraba hasta el 31 de mayo de 2021 en el grupo de los 23 países que continuaba con el total de las escuelas cerradas. El Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ya había realizado la invitación  al gobierno mexicano desde el 3 de marzo pasado para que proyectara el retorno a clases presenciales, sustentando que “desde antes de la pandemia, México ya enfrentaba una crisis de aprendizaje, puesto que alrededor de 80% de la niñas y los niños en primaria no alcanzaban los conocimientos esperados en comprensión de lectura y en matemáticas, cifra que podría agravarse dada la dificultad de mantener la calidad educativa con los recursos disponibles en casa” (sic).

Así que el pasado 7 de junio, después de 14 meses de que los centros escolares cerraron sus puertas, y de acuerdo a cifras emitidas por la propia Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, 1.2 millones de estudiantes de escuelas públicas y 1.5 millones de alumnos de escuelas privadas de educación básica, regresaron a clases presenciales, y lo hicieron con un plan educativo improvisado e incompleto.

Recordemos que en marzo de 2020, y como respuesta a la crisis sanitaria generada por la pandemia de COVID-19, se anunció la estrategia de “Aprende en Casa”, misma que tuvo sus inicios sin un plan o sustento pedagógico, para culminar el ciclo escolar 2019-2020, y que se continuó en el ciclo escolar actual pese a sus nulos resultados. Esta fallida táctica transfirió de manera abrupta la responsabilidad educativa a las familias, quienes no estaban preparadas para afrontarla. 

Los docentes quedaron cara a cara ante una realidad para la que tampoco estaban capacitados, y se vieron en la necesidad de ingeniárselas para insertarse en la tecnología al usar plataformas educativas que las más de las veces, no comprendían.

Se les dio la instrucción de mantenerse en contacto con sus estudiantes, utilizando sus propios recursos, sin otorgarles ningún respaldo y apoyo. Y tan solo  a dos meses de haber iniciado el trabajo de educación a distancia, la propia Secretaría de Educación Pública informaba que el 20% de las y los maestros  no tenían contacto con sus estudiantes.

Si bien es cierto que el retorno a clases presenciales es importante, lo que debió evitarse es la improvisación. Las autoridades educativas han tenido 15 meses para planear y organizar un regreso a los planteles ordenado, seguro y pedagógicamente fortalecido, y no pretender que todo vuelva a la normalidad en el momento que las y los alumnos pasen por el umbral de la puerta y todo sea como antes, lo cual implicaría una gran irresponsabilidad que pondría en riesgo a las comunidades educativas de cada escuela. Mayormente cuando en Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), ha señalado en su informe “Educación en pandemia: los riesgos de las clases a distancia”, que:

  • La evidencia más reciente muestra que durante la pandemia los mexicanos perdieron, en promedio, aprendizajes equivalentes a dos años de escolaridad.
  • Por lo menos 628 mil jóvenes han interrumpido sus estudios, lo que implica una caída por debajo del nivel de 2008 en el porcentaje de jóvenes que asisten a la escuela. 
  • Alumnos con menos aprendizajes significan futuros trabajadores con menos habilidades, lo que puede reducir sus ingresos en un 8% anual durante su vida laboral.
  • El objetivo central de la respuesta educativa a la pandemia debe ser recuperar las habilidades de los estudiantes para evitar que las pérdidas de aprendizaje los condenen a empleos precarios cuando se incorporen al mercado de trabajo.

Lo más preocupante es que si continuamos careciendo de una estrategia prioritaria nacional e interinstitucional, estas cifras presentarán una tendencia a incrementarse, ya que el retorno a clases presenciales bajo el esquema establecido por SEP se realiza con un ciclo escolar por concluir el 9 de julio, así que el regreso solamente consistirá 25 días laborales, a los que hay que descontar uno por Consejo Técnico Escolar y otro por Descarga Administrativa, aunado a que los grupos serán divididos para que algunos alumnos asistan presencialmente dos días a la semana y tres días trabajen desde casa, la realidad es que  los alumnos solo podrán ir a sus escuelas 8 días efectivos, y la pregunta es ¿vale la pena poner el riesgo la salud?. La respuesta surgió de inmediato, pues en estos primeros días, se ha informado de al menos 6 casos  positivos a COVID-19

El panorama que se visualiza enfrentarán las comunidades escolares para el ciclo escolar 2021-2022 dista mucho de ser alentador, debido a que la brecha de aprendizajes se ha agudizado en estos 15 meses de estudiar desde casa, generando que los alumnos inicien un nuevo ciclo escolar con diversos conocimientos. Habrá que considerar que algunos probablemente si aprendieron en casa, probablemente un gran grupo de ellos se “desconectaron” del plan de estudios, y otros más quizás hayan “olvidado” los aprendizajes pasados.

Esto significa que cada docente se enfrentará a atender tantas necesidades y experiencias distintas, como número de estudiantes tenga en su grupo, sumado a las condiciones socioemocionales que por sí mismas serán bastante desafiantes. Estos datos marcan una importante alerta en México, pues el rezago educativo junto con la pérdida de aprendizajes, ha colocado en riesgo mayor el futuro de una generación completa de estudiantes, resaltando que el objetivo central y primordial debe basarse en la recuperación de estos aprendizajes perdidos, independientemente de si el siguiente ciclo escolar sea presencial al 100%, o se utilice el modelo híbrido.

La Secretaría de Educación Pública y el Gobierno Federal tienen enfrente un reto de dimensiones desmesuradas, no pueden estar apostando que el regreso a las aulas  este basado solamente en la promesa de que las escuelas cuenten con agua, jabón, cubrebocas, toma de temperatura corporal, mantener la sana distancia, sin considerar el deterioro en la infraestructura de las escuelas, sin brindar un mantenimiento a fondo y no solamente pintar bardas, dar respuesta al hecho de que 23% de los planteles educativos del país no cuentan con agua.

No debe pasarse por alto el hecho de que para un gran número de estudiantes, el cierre de las escuelas no será para ellos una condición temporal en su proceso educativo, sino un áspero final a sus oportunidades educativas, de sus habilidades emocionales y sociales, sin olvidar que para un gran sector de niñas, niños y adolescentes las escuelas se convierten en el único lugar seguro, estimulante y enriquecedor, en donde pueden estar mientras sus padres trabajan.

Y retomando las palabras del Dr. Tedros Adhanom, Director General de la OMS, no hay riesgo cero, la sociedad tiene que trabajar unida. Mantener a los niños a salvo y en la escuela no solo es trabajo de las escuelas, los gobiernos o las familias. Es trabajo de todos”.

Si bien la Directora General de UNICEF, Henrietta Fore, ha hecho un llamamiento apremiante a los gobiernos para dar prioridad a la reapertura escolar, una vez que las restricciones marcadas por la pandemia lo permitan, hace hincapié en que debe ser un retorno seguro, organizado, que garantice y resguarde la estancia de niñas, niños, adolescentes, así como del personal docente y administrativo.

Los gobiernos necesitan invertir urgentemente en todos los aspectos inherentes a la educación en el marco de la pandemia: capacitación de maestros, infraestructura física y digital de los centros escolares, instalaciones sanitarias y de higiene suficientes y adecuadas, agua potable, jabón y todas las medidas de sanidad para la comunidad escolar en su conjunto.

Como podemos observar, el retorno a clases presenciales en México, está muy lejos de cubrir con las necesidades básicas para haberse iniciado, y este apresuramiento más administrativo que pedagógico, ya está dejando ver las consecuencias nada positivas en los casos positivos a COVID que se han presentado.


Laura Águila Franco

@laura_aguila

Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.

Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.

Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.

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Un comentario

  1. Debemos ser conscientes de que la prioridad es la integridad de nuestros alumnos. A continuación y, como bien se apunta; la recuperación de todo lo que hemos perdido en este terrible periodo de nuestra vida. Retos ambos que debemos ser capaces de enfrentar con responsabilidad y compromiso. Gracias por la reflexión.

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