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¿Por qué los niños no leen?

Los niños no están leyendo, esa es una de las mayores preocupaciones para las familias y docentes desde que se tiene memoria.

En México, la mayoría de los niños lee poco por diferentes razones, una de ellas es la escasa motivación por explorar y conocer los libros tanto en los hogares como en los centros escolares, también se encuentran la falta de tiempo, desinterés, problemas de salud, dar mayor importancia a otras actividades y la falta de dinero por parte de las familias para invertir en comprar libros.

El Módulo sobre Lectura (MOLEC) dependiente del INEGI, tiene la finalidad de generar información estadística acerca de la práctica lectora de la población mexicana de 18 años en adelante, para ofrecer datos relevantes acerca de las preferencias lectoras en este sector de la población y poder brindar elementos que favorezcan el hábito lector.

¿Cómo se puede motivar el gusto por la lectura?

Un buen comienzo es resaltar el hecho de que los lectores no nacen, se hacen y con base en los datos arrojados por la propia encuesta MOLEC, en febrero de 2021 la lectura en formato digital de libros, revistas y periódicos registró altos índices en comparación con los datos obtenidos desde 2016, aquí los datos:

  • Entre 2016 y 2021, el porcentaje de población lectora de libros en formato digital pasó de 6.8 a 21.5%; los lectores de revistas aumentaron de 2.6 a 21.6% y los de periódicos digitales, de 5.6 a 21.3 por ciento. 
  • El 71.6% de la población de 18 años y más que saben leer y escribir un recado declaró leer alguno de los materiales considerados por MOLEC. Comparado con 2016, hay una reducción de 9.2% en este grupo de población. 
  •  El promedio de libros que leyó la población adulta lectora en los últimos 12 meses fue de 3.7 ejemplares, cifra que no se alcanzaba desde 2017. 
  •  Los dos motivos principales para no leer son la falta de tiempo; y falta de interés, motivación o gusto por la lectura.
  • Nueve de cada diez personas con al menos un grado de educación superior declararon leer algún material considerado por MOLEC; solo cinco de cada diez personas sin educación básica terminada declararon leerlos. 
  • El promedio de libros que leyó la población adulta lectora en los últimos 12 meses fue de 3.7 ejemplares, cifra que no se alcanzaba desde 2017. Las mujeres declararon haber leído más ejemplares que los hombres (3.9 y 3.5 respectivamente). 
  • La mayor parte de la población adulta lectora de libros (42.6%) declaró que el motivo principal para leer libros es por entretenimiento. Le siguen las razones de trabajo o estudio y por cultura general. 
  • Los lectores de libros prefirieron los de literatura con 36.1%, seguidos de aquellos de alguna materia o profesión, de texto o uso universitario, con 30.8 por ciento.

El análisis de los datos refleja que los factores que favorecen la lectura en las personas son diversos, y de acuerdo al informe del INEGI nueve de cada diez personas con al menos un grado de educación superior declararon leer algún material —revistas, periódicos, libros, ebooks, o páginas en internet—. En el caso de las personas que no han acabado la educación básica, solo cinco de cada diez declararon haber leído. El tiempo de lectura que estos dos grupos le dedican a esta actividad también varía, siendo de 50 minutos una sesión media en las personas con educación superior y solo 35 en aquellos que no terminaron la educación básica. Sin embargo, este último dato ha aumentado, ya que en 2018 las personas con un nivel educativo más bajo solo le dedicaban 28 minutos.

El fomento y motivación de la lectura tanto en casa como en las escuelas es un elemento vital para haber desarrollado el hábito, de acuerdo a las personas consultadas, considerándose “un camino para el desarrollo social y una apuesta por la inversión en la gente a través del fortalecimiento de sus capacidades, ya que contribuye a la formación de la población, a su acercamiento a las expresiones de la cultura y al desarrollo de una conciencia crítica” (INEGI, 2021).

La mayoría de personas encuestadas que afirmaron no haber leído en el último año, argumentaron la falta de tiempo como la principal razón para no hacerlo, “a pesar de los meses de confinamiento en los domicilios particulares de la población en México, los dos motivos principales de la población adulta alfabeta que declaró no leer ningún material fueron, al igual que en 2020, la falta de tiempo y la falta de interés, motivación o gusto por la lectura”.

De acuerdo con datos de la OCDE y UNESCO, en el año 2020 México se encontraba en el lugar 107 de 108 países  en el índice de lectura, con un hábito poco desarrollado si se observa la comparativa por ejemplo con Canadá, en donde el promedio de libros leídos por persona es de 17.5, mientras que en México solo se leen en promedio 2.9 libros al año por persona.       

Si se toma en cuenta que la lectura requiere de procesos mentales como la percepción, memoria, el razonamiento y las emociones, desarrollarla y promoverla ayuda al cerebro a estar activo. Al ser la lectura una traducción de símbolos e ideas se requiere de atención y concentración para poder llevarla a cabo y aprender en ese proceso, recordando que la representación mental que se haga de la información llevará a la comprensión lectora, siendo ésta el proceso básico para poder desarrollar habilidades como reflexionar, interpretar, decodificar una lectura y  no realizarlo.

Es fundamental que la lectura no sea una obligación, si se hace una asociación de la lectura de cuentos u otros géneros como parte de las tareas escolares, si se “impone” un horario o tiempo mínimo de lectura, o bien cantidad de libros a leer, la connotación que se le está asignando es “una tarea más”. El descubrir los libros y despertar el interés por la lectura compromete diversión, gusto, fantasía, emoción por explorar algo desconocido, por lo tanto la lectura se convierte en un entretenimiento, en un deleite no en un deber. Regresar a los principios básicos de lo que aporta la lectura y tenerlos presentes, resaltará la importancia de desarrollar esta competencia, a través de la lectura se desarrolla la imaginación, creatividad, el pensamiento crítico, se aumenta el vocabulario, se desarrollan habilidades de redacción y de lenguaje escrito, se aprende de otras culturas, otras formas de ver y entender el mundo, también ayuda a prender a resolver problemas y conflictos, y todo lo anterior se verá reflejado también en las habilidades socioemocionales de las y los estudiantes.

Padres y docentes tienen la gran responsabilidad para revertir la tendencia negativa en el hábito lector y favorecer la comprensión lectora a su vez, es urgente  desarrollar estrategias para  que las y los estudiantes se interesen por leer, si se inicia en edades tempranas, también existirán jóvenes y adultos lectores. Permitir que niño, niñas y adolescentes elijan lo que les parezca interesante es un buen inicio; ayudarles buscando libros acordes a su edad, interés y nivel de lectura; ser ejemplo de “lector”; compartir y conversar sobre lo que se lee; evitar criticar la lectura seleccionada; visitar librerías  bibliotecas. Todo esto realizado con convencimiento y franco interés, podrá brindar resultados positivos no solamente en las y los niños, también en la población en general.


Laura Águila Franco

@laura_aguila

Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.

Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.


Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.

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