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La policía nacional y la actual indefensión

Columna de Vladimir Galeana 🖋️

Uno de los problemas de mayor gravedad en estos momentos es que el Estado Mexicano no cuenta con los elementos para combatir a la delincuencia, y mucho menos para abatir el trasiego de drogas que se ha incrementado considerablemente para abastecer el mercado interno de este país.

Los carteles de la droga antaño se dedicaban al trasiego para abastecer el mercado norteamericano, pero los mexicanos enfrentamos ahora la febril actividad de las distintas bandas que decidieron aprovechar el mercado interno para colocar sus productos ante la creciente demanda a causa de la negativa del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador de mantener a raya el comercio de estupefacientes.

No quiero pecar de alarmista, pero pareciera que cada día corroboramos la complacencia presidencial para mantener aquella expresión francesa “laissez faire, laissez passer” que significa ““dejen hacer, dejen pasar” refiriéndose a una completa libertad de la economía, libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral y mínima intervención de los gobiernos. El término designa una filosofía que busca limitar la intervención del Estado al mínimo imprescindible. Para decirlo más claro, es parte del liberalismo económico, donde hay que dejar que actúen por sí solas las fuerzas del mercado.

 

“Indispensable para entender las verdaderas razones del triunfo y fidelización alrededor del presidente actual de México; obligada lectura para la oposición.” Sergio Dávila

En lo personal me preocupa la permisibilidad que hasta ahora están gozando las distintas bandas del crimen organizado que aprovechan la abdicación del Estado de Derecho por parte del Presidente de la República, quien pareciera que efectivamente ha tenido desde hace tiempo comunicación con la delincuencia organizada, porque hasta ahora ha sido nulo el combate para evitar que hagan lo que les venga en gana con los territorios de la mayor parte de la Federación. Para decirlo más claro, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tiene hasta ahora un rumbo definido, y lo peor es que la delincuencia parece mantener estrechos lazos con su gobierno para provocar el daño irreparable que hasta ahora hemos contemplado los mexicanos.

Uno de los mejores especialistas en el tema de la seguridad, José Luis Pliego Corona público hace unos días un interesante artículo en el que pondera que la Secretaria de la Defensa Nacional y la Armada de México comiencen una labor de coadyuvancia con las policías civiles en la agenda de la Construcción de la Paz.

Para decirlo más claro, una exaltación de la vocación militar y naval coadyuvante de las autoridades civiles, que se adhiriera a las policías del país, federales, estatales, municipales y de investigación, a continuar el camino para la consolidación de la policía de todos los mexicanos. En lo personal creo que sería el mejor camino a seguir.

Pero como dicen por ahí, el hombre propone y Dios dispone, y en esta ocasión parece que la intención del Presidente de la República va en sentido contrario, es decir, está dejando en la indefensión a los mexicanos de todas las latitudes con su negativa a entablar una combate serio, estratégico y necesario, para evitar el número de muertos que provoca la inactividad gubernamental, lo que en su momento pudiera corroborar esa permisibilidad de la que se ha hablado en las últimas semanas para que el crimen organizado sea quien determine el destino de los mexicanos con la complicidad presidencial, que hasta ahora gobierna amplios territorios de la extensa geografía mexicana.

José Luis Pliego Corona también propone regresar a los principios fundamentales del Sistema Nacional de Seguridad Pública de 1995, y pregunta ¿Por qué no simplemente reconstruimos el servicio policial de carrera y consolidamos la infraestructura educativa policial?

La palabra la tiene el Presidente de la República, pero hasta ahora muy pocas ganas se le observan de iniciar un verdadero combate que ponga en su lugar a la delincuencia organizada y a los Carteles de la Droga. ¿En verdad su omisión responde a lo que mucho se dice de que recibió recursos del narco para mantener sus campañas permanentes para alcanzar el poder? Ojalá nunca lo corroboremos, pero hasta ahora pareciera que esa complacencia con el narco es producto de una negociación. ¿En qué términos? Hasta ahora lo desconocemos, pero por el bien de este país espero que jamás haya ocurrido. Al tiempo.

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