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Elecciones en Argentina, 2021: Hartazgo y decepción

Columna de Jesús Miguel Islas Santiago 🖋️

Las elecciones en Argentina: El pasado domingo 12 de septiembre (2021) se llevaron a cabo, en Argentina, las llamadas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). De acuerdo con el sistema electoral de ese país, las PASO —que rigen desde 2009 y se utilizaron por primera vez en 2011— sirven para que las distintas fuerzas políticas definan sus listas de diputados y senadores y/o fórmulas presidenciales que los representarán en la Elección General, la cual se celebra dos meses después. 

A grandes rasgos, el sistema está pensado para alentar la competencia interna en los espacios políticos, permitiéndole a la ciudadanía elegir —de entre las listas o fórmulas cerradas de precandidatos propuestas por cada partido— a los candidatos definitivos que se presentarán en las Elecciones Generales. No obstante, cabe la posibilidad —y en los hechos así sucede— de que listas únicas de una fuerza política, sin competencia interna, se presenten en las PASO. 

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Es importante mencionar que sólo aquellas listas o fórmulas que hayan alcanzado al menos el 1.5% de la votación total válida en el distrito por el que compiten, podrán presentarse a las elecciones generales, por lo que el ejercicio también sirve para mitigar la fragmentación del sistema de partidos. 

Como sucede con casi cualquier cosa que atañe a la regulación de la vida política en las sociedades democráticas, el sistema cuenta con sus partidarios y sus detractores, siendo la principal crítica lo oneroso de mantener este tipo de elecciones, cuando muchos partidos o espacios políticos —al igual que como ocurre en México—, en la realidad definen sin mecanismos de democracia interna sus listas de candidatos y, por tanto, no tiene ningún sentido el ejercicio. 

Pese a ello, en la práctica las PASO funcionan como un ejercicio de prospectiva electoral que, en cierta medida, le permiten al votante reflexionar mejor el sentido de su voto definitivo, al tiempo que a los partidos políticos y coaliciones, les da la posibilidad de ajustar las estrategias electorales y sus alianzas políticas.

En suma, a las PASO se les suele ver como una medición previa de cara a las Elecciones Generales y definitivas. Es decir, se trata de una gran encuesta en la que la ciudadanía “avisa” cual puede ser el sentido de su voto.

Este año, debido a la pandemia del coronavirus, tanto las PASO como las Elecciones Generales se pospusieron, pues, normalmente, se celebran en los meses de agosto y octubre, respectivamente. Asimismo, cabe señalar que los argentinos están convocados a elegir: 127 diputaciones nacionales de las 257 curules que constituyen su Cámara de Diputados, la cual se renueva por mitades cada dos años; 24 escaños de los 72 que componen al Senado, el cual se renueva por tercios cada dos años; y diversos cargos locales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en 13 Provincias. 

En cuanto a los resultados, son muchas las lecturas que pueden desprenderse de los análisis puntuales de estas PASO.

Sin embargo, en un sentido general es posible afirmar que el gran perdedor de la jornada ha sido el oficialismo representado por el Frente de Todos, pues, obtuvo menos del 31% de los votos a nivel nacional, saliendo derrotado en 17 distritos, incluida la Provincia de Buenos Aires, la cual fue fundamental para construir su victoria dos años antes, en la elección de Alberto Fernández. 

En contraste, el gran ganador de la jornada ha sido la coalición opositora, Juntos por el Cambio, del expresidente Mauricio Macri, ya que consiguió un poco más del 40% de los sufragios a nivel nacional, destacando sus victorias en CABA, por casi dos a uno con relación al Frente de Todos, y la ya mencionada de Provincia de Buenos Aires, en la que sacó una ventaja de alrededor de cinco puntos porcentuales.

Más allá de las explicaciones puntuales y las consecuencias de estos resultados, me parece que si algo reflejan es el hartazgo y la decepción de al menos una parte mayoritaria de la sociedad argentina, ante la deficiente gestión del presidente Alberto Fernández, y los constantes escándalos en que se ha visto envuelto su gobierno.

Si bien es cierto que el presidente Fernández recibió un país con una terrible recesión económica y múltiples problemas —los cuales, desafortunadamente la pandemia de coronavirus terminó por agravar—, en la práctica, sus decisiones no han logrado mejorar la situación del país, ni han contribuido a cumplir con las grandes expectativas y promesas que hizo para acceder al cargo. Por el contrario, muchas de las medidas tomadas por su gobierno —como la estricta y larga cuarentena que estipuló— terminaron por fundir a la economía argentina, la cual, hoy por hoy, padece una de las inflaciones más altas del mundo, la cual ronda el 29%; al tiempo que el 42 % de la población se encuentra en pobreza, con una moneda que ha perdido cerca del 40% de su valor, pese al intervencionismo y control cambiario.

Asimismo, situaciones como el incumplimiento de las fechas para iniciar el proceso de vacunación o su lentitud; el aparente rechazo por motivos ideológicos de determinadas vacunas o farmacéuticas; los casos de nepotismo en el uso de vacunas; la violación de la cuarentena autoimpuesta por parte del presidente en su residencia de Olivos para festejar a su esposa; y las más de 114 mil muertes a causa de la covid hasta la fecha, parecen motivos suficientes para incidir en el ánimo de la sociedad argentina a la hora de emitir un voto de castigo.

Así, aunque estamos ante un proceso electivo que continúa su marcha y que citará a sus ciudadanos nuevamente el 14 de noviembre, se ratifiquen o no estos resultados, el mensaje parece claro. De ahí que, gane quien gane, ojalá que este sea atendido, la sociedad argentina lo merece. 


Jesús Miguel Islas Santiago

@Jesus_Islas

Lic. en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM. Alumno de la maestría en Ciencia Política de la Universidad Nacional de la Plata. Ex becario del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la República Argentina.

Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.

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