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El SNTE debilitado sin Elba Esther

Se comenta solo con Carlos Ramos Padilla 🖋️

Lo he dicho y lo sostengo, si alguien luchó por el Sindicato de Maestros, buscó mejoras y mantuvo al país en calma, fue sin duda Elba Esther Gordillo, lideresa combativa, polémica y contestataria. Una mujer formada a contrapelo, congruente y coherente.

Se opuso a la Reforma Educativa de  Peña Nieto porque se procedería a evaluar a los maestros sin siquiera haberles dado los elementos y capacitación necesarios. Muchos mentores sobrevivían en condiciones humillantes en las serranías y no podían competir siquiera con aquellos que por lo menos contaban con aulas e internet. El piso no era parejo y el sistema político no lo entendió.

Elba defendió su postura y recibió la espalda del gobierno. Desde la época de Zedillo en la SEP, con Salinas de Gortari en la presidencia, Elba enfrentó al poder, debatió con los gobernantes en turno y mostró una monolítica posición frente a los medios. Incluso recibió la traición de Televisa. El sindicato sin su dirección ha quedado a la deriva. Su yerno José Fernando González Sánchez no pido con el paquete aún con el apoyo de Elba.

González Sánchez buscaba sus propios intereses y colocarse, filtrarse en cargos políticos y administrativos, negociaba pues, en lo oscurito. Hoy el SNTE vuelve a la pasarela del escrutinio y se avecina un conflicto serio y es que la uruguaya Helena Sanguinetti es el poder tras el trono manejando los recursos, con la complicidad y anuencia de Alfonso Cepeda, líder nacional del SNTE. Agremiados al sindicato ya han acusado del desvío de recursos para la adquisición de bienes inmuebles al sur de la Ciudad de México y apuntan molestos sobre la actitud prepotente de Sanguinetti.

“Helena tiene el control total de las chequeras y los tokens del SNTE y controla los recursos del sindicato y se da una vida de lujo, con escoltas, camionetas blindadas y ropa de diseñador” han manifestado. Sin duda alguna se extraña la fortaleza de Elba Esther, quien llegó a tanta confianza gremial que representaba al gremio magisterial en el bloque latinoamericano.

En una ocasión dialogando con ella, le cuestioné “históricamente quieres ser la líder que apoyó o bloqueó a la Reforma Educativa”. Su respuesta, como ella, contundente. “No voy a permitir abusos y humillaciones a los maestros. Exigiré respeto a sus condiciones y estrategias de capacitación”.

Y ahora se entiende más su posición cuando el gobierno ha dispuesto que ningún niño repruebe primaria, usar los libros de texto como adoctrinamiento político, eliminar los exámenes de admisión, marcar la política de “compartir, ni competir, ni hacer preselección de aspirantes y dinamitar a la autonomía de las universidades. Lejos, muy lejos, de las demandas de superación y excelencia que de siempre ha demandado Elba Esther.

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