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El poder con voz ronca

Columna de Javier Esperanza 🖋️

No cabe duda de que Andrés Manuel López Obrador es un personaje que sabe destacar, tomar el poder y poner y quitar la nota a voluntad, y en su primera mañanera “ausente” por su reciente contagio de covid dio una demostración de que el Ejecutivo reside únicamente en una persona.

Cuando la atención de los medios y los recurrentes observadores de la mañanera (lugar que ha competido por el título de Máxima Tribuna a la Cámara de Diputados) esperábamos que la nota fuera un secretario de gobernación bajo la tensión de representar a su jefe, el presidente en los hechos y con un vídeo remarcó que único que representa al Ejecutivo es él.

Como tan naturalmente se le da al ciudadano presidente, con un solo video en el que daba su parte médico y se atribuía una autoridad sanitaria de cuyo conocimiento carece, anunciaba su buen estado de salud junto al de su buen ánimo, ya que sus predicciones es que esta variante del virus, Omicron, no es tan dañina, no causará tantas hospitalizaciones ni quitará vidas humanas y es más, representa la salida de la gran emergencia que la pandemia significó para la humanidad.

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Para muestra, con su voz ronca, explicó que sus niveles de temperatura y oxigenación están perfectos, y no trató de justificar su incongruencia al haber lanzado un día antes una convocatoria para que ante la sintomatología que ya presentaba este lunes 11 de enero, la gente no corra a hacerse la prueba de covid y mejor se asuma enferma y guarde la cuarentena debida.

Irónicamente, recurre a la fe, que ya le ha causado tantas burlas y críticas, debido, y esto hay que reconocerlo, a una mala interpretación cuando sacó su Detente; esta vez diciendo que la ciencia y el creador lo protegen. Resultando en un mensaje de esperanza ante sus seguidores en un momento en el que los contagios aumentan, las pruebas se acaban y la incertidumbre por el fin de la pandemia no nos deja descansar.

El clon tabasqueño

Un perfil reconocible resaltaba en la conferencia matutina con la misma pose que AMLO al escuchar las participaciones de los secretarios y funcionarios o al proyectar el video del Ejecutivo, el secretario de gobernación encarnaba un eco de su jefe sin la mínima intención de opacarlo, al contrario, con una conducción demasiado institucional, que recuerda a los tiempos del viejo PRIismo, condujo una mañanera mucho menos atropellada que la primera de Olga Sánchez Cordero ya hace un año cuando López Obrador enfermó.

Otra comparativa que lo muestra mucho más capaz que su antecesora, y a los ojos de aventurados, como un mérito que lo podría conducir a la carrera por la grande, y así crear el sindicato de los tabasqueños o algo parecido.

Y, sin embargo, Andrés Manuel no le dejó gozar el ser la nota principal, no bastó el quitarle la palabra y el protagonismo de su aparente “ausencia”, sino que demostró quién seguía tomando decisiones con un cambio en el mal llamado gabinete (dado que son secretarios y subsecretarios, no miembros del parlamento acompañando al ejecutivo), fortaleciendo su círculo de confianza y llevando un mensaje político muy irónico. 

El porfiriato ya murió, pero el PRIismo no…

El lunes, el presidente respondió a las declaraciones del senador Monreal diciendo que él abogaba por un dedazo inexistente, que el porfiriato y pasó y que era tiempo de la democracia, pero hoy dio muestra de una vieja práctica que está tan viva gracias a que Obrador depende de ella para operar el régimen. 

Usualmente, el general Díaz tenía un sistema de representación en los gobiernos estatales y en las secretarías, colocaba la cuota de la élite en el cargo titular, pero como vicegobernaodores o subsecretarios ponía a alguien de su entera confianza para que representara los intereses de su persona y fuera el hombre fuerte de dicho puesto. 

Del mismo modo, AMLO ha utilizado esta técnica para esconder a los subsecretarixs que en realidad son los que están a cargo de las secretarias, y ahora solo formaliza lo que ya se sabía, que personajes como Ariadna Montiel manejaban en el fondo a Bienestar, o que Javier May es el prototipo de colaborador que quiere el presidente, que no destaquen demasiado, que sea lineen y que lleven hasta el final la cruzada que Palacio les encomienda, sea esto, repartir ayudas y programas sociales o volver realidad un tren que recorra el sur del país.

Sin duda alguna, la jugada de hoy del Ejecutivo fue como el símbolo de ver al presidente Trump a unos días de enfermar de covid salir sin cubrebocas y con un cable de oxígeno disimulado en el traje, una muestra de poder, un anuncio que exclama un ¡estoy aquí! Y aunque me deseen la muerte mis opositores, no dejo de ser la encarnación del poder presidencial.

Adán Augusto es solo un vocero, porque aun teniendo la voz ronca, y sin que lo veamos a diario, habemus presidente, y el único representante de López Obrador es él mismo. 


 

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