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Laura Aguila Franco

El pensamiento crítico en el aula / Enfoque educativo con Laura Aguila

«El pensamiento crítico es tener el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la afición de meditar, la lentitud para afirmar, la disposición para considerar, el cuidado para poner en orden y el odio por todo tipo de impostura». (Francis Bacon,1605)

En la actualidad, se considera al pensamiento crítico como “un proceso mental”, en el que se observa un modo determinado de razonar y se muestra la capacidad de evaluar la evidencia disponible respecto a la problemática que se aborda y busca resolver. Es fundamental que se recurra al procedimiento inductivo o deductivo, según se requiera, para determinar la relación entre los distintos elementos que forman parte de un sistema complejo.

En el aula, el pensamiento crítico se desarrolla y observa, cuando los alumnos planifican y llevan a cabo investigaciones, desarrollan proyectos, resuelven problemas y toman decisiones informadas usando las herramientas y recursos adecuados. De este modo, el pensamiento crítico desarrolla la capacidad de discernir entre información relevante, de aquella que no lo es, a buscar y generar conclusiones bien fundamentadas, construir alternativas de solución, enriquecer los procesos de comunicación, al ser una actividad cognitiva estrechamente relacionada con la razón.

La importancia de fomentar el desarrollo del pensamiento crítico desde la etapa escolar, radica en que las estructuras mentales o cognitivas (esquemas mentales que se utilizan para comprender y organizar la información que se recibe del entorno) en estas etapas de desarrollo, se están fortaleciendo y son mucho más flexibles que en la edad adulta. Analizar la información en “pequeñas dosis”, fomentar la curiosidad y la duda, hacerse preguntas y contrastar a través de otras fuentes, cuestionar todo lo que se diga, es mucho más factible de realizar en etapas tempranas del desarrollo, y este proceso puede ser facilitado con la intervención docente, potenciando las habilidades y capacidades de aprendizaje de las y los estudiantes.

Actualmente, los niños, niñas y jóvenes reciben de forma constante información de una cantidad impresionante de fuentes a través de la red, y precisamente por ello se requiere que cuenten con herramientas para analizar los contenidos a los que pueden acceder, y poder seleccionar la información que si sea realmente relevante en cualquier contexto.

¿Cómo desarrollar el pensamiento crítico desde el aula?

Hay que considerar que es un proceso que requiere de acompañamiento, principalmente porque se necesita enseñar a las y los estudiantes a formular preguntas claras, como principal motor del pensamiento crítico; para ello es indispensable investigar, contar con información suficiente y valiosa, además de interpretarla para poder argumentar y emitir opiniones. Ser muy cuidadosos al momento o de compartir los comentarios, para darse cuenta de si están siendo o no sesgados, y por supuesto, estar abiertos a reconsiderar sus planteamientos si se demuestra que no son del todo correctos.

En el ambiente áulico, el o la docente podrá apoyar a los estudiantes a desarrollar el pensamiento crítico si:

  • Los ayuda a identificar y definir un problema, y a plantear preguntas concretas para la investigación.
  • Acompaña a los alumnos en la planificación y organización de actividades para obtener la solución del problema planteado o completar un proyecto.
  • Los orienta para obtener y analizar los datos relevantes de su investigación, que los lleve a la toma de decisiones sustentadas, y conclusiones validadas.
  • Los encausa a seleccionar y utilizar las herramientas y recursos que sean los más adecuados para su investigación.

Recordar que también es recomendable considerar los siguientes puntos:

  • Crear un ambiente de aula que incentive valores como la verdad, empatía, autonomía y autocrítica.
  • Promover ambientes donde las y los estudiantes puedan compartir sus propias experiencias, expresar libremente sus sentimientos y comunicar sus opiniones, en un entorno de respeto.
  • Es importante explicar los propósitos, la metodología y las formas de evaluación de los objetivos de aprendizaje antes de comenzar las clases, para que las y los estudiantes los conozcan.
  • Fomenta el debate en voz alta para que los alumnos tomen confianza en su capacidad de razonamiento. 
  • Brindar mayor espacio al pensamiento, y por lo tanto al razonamiento.
  • Enseñarles a leer, analizar y procesar la información en lugar de hacerlo por ellos.
  • Fortalecer los puntos de vista ofreciendo la palabra a quienes no levantan la mano y pidiendo a los demás atender y respetar lo que dicen. 
  • La retroalimentación es fundamental.
  • Incentivar el hecho de que los estudiantes comuniquen su razonamiento y conclusiones finales. 

A este respecto, los doctores Richard Paul y Linda Elder, investigadores de The Critical Thinking Organization, y creadores de la Fundación para el Pensamiento Crítico, resaltan lo que han denominado siete estándares intelectuales universales, que deben aplicarse cuando se quiera evaluar la calidad de un razonamiento. Son los siguientes y cada uno guarda relación con su antecesor:

Claridad: Si un razonamiento no es claro, quien lo recibe tampoco puede valorar si la idea es cierta o relevante ni lanzar contraargumentos. 

Veracidad: Una proposición puede ser clara, pero no exacta. 

Precisión: Una proposición puede ser cierta y veraz, pero carece de precisión, y cuando esto sucede, es indispensable requerir más detalles para validarla.

Pertinencia: Una proposición puede ser clara, veraz y precisa, pero no pertinente. 

Profundidad: Una proposición puede ser clara, veraz, precisa y pertinente, pero carecer de profundidad. 

Amplitud: Una proposición puede ser clara, veraz, precisa, pertinente y profunda, pero no ser lo suficientemente amplia al no tener en cuenta otros puntos de vista. 

Lógica: Una proposición puede ser clara, veraz, precisa, pertinente, profunda y amplia, pero no tener lógica. Cuando se argumenta, se ponen diferentes pensamientos en orden. Si dichos pensamientos se apoyan mutuamente, el pensamiento es lógico. Si, por el contrario, no se respaldan o son contradictorios, entonces la combinación no es lógica.

Como puede observarse, el desarrollo y fomento del pensamiento crítico es un proceso importante que lleva sus facetas, y los ambientes escolares son el campo fértil para poder desarrollarlo, teniendo como meta lograr que las y los estudiantes logren:

  • Reconocer, analizar y construir argumentos sólidos.
  • Aprendan a definir la relevancia de los argumentos.
  • Desarrollen la intuición y establezcan “conexiones” entre ideas.
  • Sean capaces de identificar inconsistencias y “errores” en los razonamientos.
  • Puedan abordar las problemáticas de forma consistente y sistemática.
  • Logren reflexionar acerca del sustento de sus propias ideas e hipótesis.

Tener presente que el desarrollo del pensamiento crítico es “para toda la vida”, al enseñar pensamiento crítico desde la escuela en edades tempranas, abonará para que las y los estudiantes desarrollen habilidades para plantear soluciones ante cualquier problema o situación que se les presente en su vida personal y profesional.

Y como lo ha expresado Neil deGrasse Tyson, astrofísico y divulgador de la ciencia estadounidense: “debemos preocuparnos más por hacer las preguntas correctas que por encontrar las respuestas correctas”.

Laura Aguila Franco

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