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El creciente avance de la tecnología en el ámbito educativo

A la diversidad de aplicaciones y dispositivos que favorecen el utilizar herramientas tecnológicas como parte de las metodologías educativas, se le conoce como “tecnología educativa”, y brinda a los docentes una amplia gama de posibilidades para planificar, orientar y fortalecer el proceso de aprendizaje de manera más eficiente para las y los estudiantes.

El desarrollo de estos recursos tiene su inicio desde hace varias décadas atrás, con miras a optimizar la presentación y la comprensión de los contenidos de aprendizaje para los estudiantes, y constituyéndose como una parte esencial en el proceso de aprendizaje de las nuevas generaciones, por lo que se puede asentar que la importancia de involucrar la tecnología en la educación se encuentra fuertemente relacionada con el desarrollo y progreso que una sociedad requiere para formar profesionales altamente capacitados, a través de una educación de calidad.

Desde sus orígenes, la EdTech (Educational Technology) también ha enfrentado ideas contrarias como las que señalan que los avances tecnológicos “solo automatizan el proceso de aprendizaje en la educación”, muy lejos de entender que en realidad consiste en descubrir y generar procedimientos para que la tecnología sume valor y enriquezca a la educación  a través de la formación académica.

Es importante tener presente que la tecnología educativa  requiere también de un propósito, ya que independientemente de la herramienta tecnológica que se elija se debe tener bien claro cómo, para qué y cuándo se va a utilizar, y con la finalidad de mejorar el proceso de aprendizaje.

Heath Morrison, quien fuera presidente de McGraw-Hill Education School Group  comenta que la “purposeful technology” (tecnología con propósito) “tiene el potencial de transformar el ambiente de aprendizaje debido a que produce eficiencia al optimizar el tiempo en realizar las tareas dentro del salón de clases y conduce al aprendizaje personalizado, con la creación de una plataforma en la que estudiantes dirigen su conocimiento y con ayuda de estadísticas hace posible monitorear el progreso de cada uno”.

De este modo, la tecnología con propósito se direcciona en extender las habilidades de los docentes en lugar de reemplazar su valor en el proceso educativo, como lo señala el experto en impacto, crecimiento y estrategias para organizaciones de aprendizaje en la Duke University de Boston  Massachusetts Gerald M. DiGiusto señala que la resolución de adaptar el uso de tecnología a un programa académico debe estar apoyada en un plan y documentar su papel (¿para qué? y ¿cómo?), puesto que el aprendizaje con propósito se basa en el principio de que el estudiante está al centro de la experiencia educativa. Este proceso considera que más que realizar tareas específicas, maestros y alumnos colaboran en conjunto a fin de establecer y alcanzar metas, puesto que si el estudiantado ayuda a definirlas obtendrán la motivación necesaria para practicar y dominar las habilidades y conocimientos que adquieran.

Esto vuelve a resaltar el principio de que mientras no exista un proyecto o propósito definido para añadir la tecnología como favorecedora de procesos y aprendizaje, estas plataformas o dispositivos lejos de beneficiar pueden distraer y afectar los esfuerzos de las y los estudiantes, por lo que DiGiusto recomienda considerar los siguientes criterios:

  1. La tecnología debe ser opcional, no obligatoria en todo momento, docentes estudiantes pueden valorar sus beneficios y escoger en qué momentos utilizarla.
  2. Enriquecer la interacción estudiante-docente con retroalimentación.
  3. Debe ser incluyente en un ámbito social, favorecer un vínculo y generar recursos que aumenten la calidad del aprendizaje sin alienar.

De acuerdo con Acer for Education, la tecnología puede ayudar a cubrir distintas necesidades de diversas maneras, y es valioso considerar que para la educación realmente efectiva no existe una solución única que siempre aplique para todos, existen algunos otros casos a considerar como estudiantes con dislexia, con problemas de la vista, cuando el material está en el segundo idioma del alumno, estudiantes con situaciones familiares de bajos ingresos, etc., lo que conlleva a considerar desarrollar estrategias que puedan contribuir a brindar equidad en las oportunidades de aprendizaje.

Una adecuada y estructurada aplicación de la estrategia del aprendizaje con propósito ayudaría a ampliar la capacidad de aprendizaje, si se aplica de forma adecuada y con base en distintas necesidades, al generar voluntad propia en el estudiantado en ser participantes activos en el proceso de enseñanza, al tiempo en que mejoran su rendimiento y desarrollan relaciones interpersonales productivas. 

Uno de los grandes aprendizajes que nos ha dejado la pandemia por Covid-19, es reconocer que la educación y el aprendizaje deben adaptarse al ritmo de la tecnología, ya que la emergencia sanitaria y en confinamiento en casa por el cierre de las escuelas puso de manifiesto que el entorno escolar para las y los estudiantes dejó atrás los ambientes áulicos, para dar paso al aprendizaje extramuros, en el cual  niños, niñas y adolescentes tuvieron que adoptarlo para continuar con sus estudios, haciendo uso de plataformas tecnológicas incluso desconocidas para muchos de ellos y de los propios docentes, en la búsqueda de encontrar y aplicar soluciones emergentes a una realidad inminente.

 Al haber adoptado a la tecnología como parte de la vida cotidiana, se requiere valorar sus pros y contras para obtener el mayor beneficio en el ámbito educativo, así que entre las ventajas se encuentran:

  • Fomenta la colaboración: las herramientas tecnológicas impulsan la capacidad de las y los estudiantes de relacionarse y expresarse con sus compañeros, lo que además permite desarrollar actividades interactivas y participativas.
  • Exploración de nuevos conocimientos: la tecnología simplifica los canales para que los alumnos indaguen los contenidos educativos que pueden complementar su proceso de aprendizaje.
  • Facilita la comprensión: el uso correcto y apropiado de la tecnología promueve que los alumnos se mantengan más concentrados y por tanto es más sencillo la asimilación del contenido académico.
  • Brinda autonomía: relacionada con el auto aprendizaje, permite que los estudiantes construyan su propio aprendizaje.
  • Impulsa la creatividad: al ser utilizada óptimamente la tecnología educativa  favorece  múltiples herramientas para desarrollar la creatividad y el ingenio.

Laura Águila Franco

@laura_aguila

Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.

Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.


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