
En México existen importantes Centros e Institutos de Investigación, y el Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE) es uno de los institutos públicos de investigación y educación superior especializado en ciencias sociales más prestigiado de México, formando parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Fundado el 25 de noviembre de 1974 por Trinidad Martínez Tarragó, quien siendo una niña, llegó a México en el grupo de españoles refugiados en 1939 y años más tarde quiso mostrar su agradecimiento a la calidez y generosidad con las que fue recibida por nuestro país que se convirtió en su hogar, conformando esta institución.
Desde su inicio, el CIDE ha estado regido por estándares internacionales de calidad y su financiamiento es a través de recursos públicos, contando como objetivo central realizar aportaciones que promuevan y respalden el desarrollo del país por medio de la producción y divulgación del conocimiento riguroso, y la formación de líderes competentes en áreas económicas, políticas y sociales para desempeñarse con creatividad y responsabilidad en un mundo cada vez más interconectado, abierto y competitivo, promoviendo así el crecimiento y desarrollo intelectual.
En los últimos días, José Antonio Romero Tellaeche quien fue nombrado como director interino del CIDE el pasado 4 de agosto de 2021, tras la salida de Sergio López Ayllón, ha colocado a la institución en el ojo del huracán al haber destituido a Catherine Andrews, secretaria académica señalándola de haber cometido un “acto de rebeldía” por realizar una comisión dictaminadora cuando Romero Tellaeche, le indicó que no lo hiciera, y por razones similares también fue despedida Celine González Schont, quien se desempeñaba como directora de Evaluación Académica, sumándose estas acciones al despido injustificado de Alejandro Madrazo Lajous como director de este centro en Aguascalientes por “pérdida de confianza”, el pasado 5 de octubre.
Estas acciones han sido el pretexto ideal para que el CIDE sea blanco de ataques por parte del presidente López, como lo ha expresado en sus mañaneras afirmando que el CIDE “está al servicio de empresas y empresarios… el Estado también esté financiando a una institución con ese mismo propósito (el CIDE) y que su presupuesto se destine a financiar investigación de las empresas y no a hacer investigaciones en beneficio de la gente, es inaceptable” (sic).
Esta enunciación (sin datos que la avalen) coloca en una posición vulnerable a la institución, misma que a lo largo de sus 47 años de labor, en ningún momento ha servido a intereses de empresas o empresarios, ya que su línea de estudio y trabajo ha conservado la orientación de plantear soluciones de los problemas públicos de México, y avalado por el trabajo de quienes han sido sus investigadores, quienes invariablemente se han perfilado como críticos de la políticas públicas, más allá de colores partidistas, a temas como el sistema fiscal, la reforma educativa, opacidad de los gobiernos, corrupción, la política para combatir las drogas o la estrategia para resolver el tema del crimen organizado, por mencionar algunos.
Recordemos que el iletrado inquilino de palacio emprendió una contienda para arremeter contra toda institución que represente educación, cultura, arte y ciencia, durante su campaña vilipendió al ITAM, y ya desde el púlpito presidencial se ha dedicado a atacar abiertamente y sin recato a la UNAM, a la comunidad científica y de investigadores, y ahora al CIDE, quien se ha destacado por levantar bandera en contra de las ideas retrógradas de la actual directora del Conacyt.
Considerando que el presidente López no se destaca por ser una persona que muestre interés por la preparación y la calidad académica, ni en investigar datos precisos y certeros, mucho menos en lo que se refiere a la validación científica, como quedo de manifiesto en sus 14 años para culminar una licenciatura, mostrando mayor interés en ser “agitador” social que en prepararse académicamente, no es de extrañar que desdeñe todo aquello que represente avance educativo, tecnológico y científico. Sin embargo, su escasez de intelecto que le impide disfrutar del gusto por prepararse, tampoco le da derecho a denostar, agredir e incluso acosar a quienes han decidió dedicar su vida profesional al estudio y la investigación.
Cabe considerar que es condición indispensable que quien dirige los destinos de una nación, debiera ser el principal impulsor para que la educación sea la vía de movilidad social, de promoción hacia una mejor y mayor calidad de vida, como lo subraya el ODS 4 (Objetivo de Desarrollo Sostenible 4), de la Agenda 2030, y que establece “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, sin embargo observamos que todo lo anterior ha ido en un franco retroceso desde la llegada de la 4T, habiéndose convertido en ataque personalizados por parte de quien debiera ser garante de conducir al país hacia los avances científicos y tecnológicos que se requieren, lo que deja en conclusión que al Sr. López le estorba todo lo que represente progreso, ciencia, educación, arte y cultura.
La situación del CIDE se ha convertido ya en una severa y alarmante crisis de intolerancia, despidos arbitrarios generados por una visión ideologizada, lo que ha propiciado que la comunidad estudiantil se manifieste para intentar detener los actos deplorables que el director interino está llevando a cabo, y defender el derecho a la libertad de expresión, así como a la arbitraria irrupción que José Antonio Romero Tellaeche, tuvo en las sesiones del órgano colegiado que realiza la evaluación de los docentes, tomando decisiones que exceden sus facultades.

Romero Tellaeche junto con Vidal Llerenas ex alcalde de Azcapotzalco que cuenta con el respaldo de MORENA, y a quien se distinguió por la adquisición de artículos lujosos durante su administración, realizados con recursos públicos, contenderán para la Dirección del CIDE, lo que deja entrever la directriz a la que quieren llevar a este Centro de Investigación, cometiendo todo tipo de arbitrariedades para intentar alinearlo a sus propósitos ideológicos.
José Antonio Romero Tellaeche muy al estilo de la 4T, se dice “víctima de una campaña de desprestigio” a base de “mentiras” y “noticias sin fundamento”, sin embargo la realidad le abofetea el rostro, pues estudiantes y académicos se manifestaron el pasado viernes 19 de noviembre frente a las instalaciones del Conacyt defendiendo al CIDE y solicitando su destitución debido a que consideran una “amenaza” a la institución, las decisiones que ha tomado, y que son absolutamente autoritarias, tiránicas e improcedentes.
Su pliego petitorio que consta de seis puntos, incluye la restitución en sus cargos de los académicos Catherine Andrews y Alejandro Madrazo Lajous, igualmente exigen que se convoque a un consejo extraordinario que atienda sus demandas, y que aclare las decisiones arbitrarias tomadas por Romero Tellaeche, así como que se conforme una Asamblea Estudiantil Permanente, y respeto a la petición de diálogo del SIPACIDE (Sindicato del Personal Académico del CIDE).
Igualmente está la solicitud para que se dé un compromiso por escrito por parte de las autoridades competentes, y que no existan represalias de orden físico, legal o académico contra la comunidad estudiantil y sus simpatizantes, sin embargo cabe aclarar que ninguna persona de Conacyt salió a recibirles su pliego petitorio, aún cuando solicitaban ser atendidos para entablar diálogo por Alejandro Díaz, quien es el director de Centros Conacyt, tampoco recibieron respuesta.
Se espera que académicos y estudiantes continúen levantando la voz en contra de lo que ellos denominan una “purga” dentro de la institución y una auténtica amenaza a la libertad de cátedra, que se ha agudizado a raíz de que el año pasado le fueron recortados los fondos con los que operaba el CIDE, en un claro intento de vulnerar a la institución, quizás buscando destruirla.
México necesita a la ciencia, aún continuamos en medio de una pandemia y se precisa en el mundo del conocimiento y del progreso científico para continuar desarrollando vacunas y medicamentos, así como el análisis, la estimación del impacto social y económico de la crisis sanitaria, el diseño de políticas que resuelvan los problemas públicos más urgentes, por lo que no podemos cerrar los ojos a que sin la ciencia, los avances en cualquier rubro estarán muy lejos de observarse. Se requiere indiscutiblemente invertir en investigación, y lamentablemente lo que estamos viviendo es un retroceso al desaparecer cada vez más fideicomisos, sin que se conozca el con claridad el destino de esos dineros.
Con estas acciones, una vez más el futuro de las nuevas generaciones está siendo destruido por este gobierno indolente.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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