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¿Vale la pena “cancelar” a Molotov?

La banda mexicana se ha visto envuelta en una polémica por su primer álbum.

Por allá de 1997 la banda mexicana Molotov sacaba su primer álbum titulado “¿Dónde jugarán las niñas?”, 23 años después usuarios de redes sociales discuten si vale la pena o no cancelar a esta banda mexicana.

disco molotov

¿Dónde jugarán las niñas?, 1997

Revisemos el contexto. En la última década de los 90, México aún no conocía la alternancia política, un solo medio de comunicación dictaba la agenda, la censura reinaba y el lenguaje procaz incomodaba aunque fuera utilizado por todos en las calles. La doble moral se imponía.

Eran pocos los que se atrevían a hablar de estos problemas en público sin temor a ser censurados. Molotov conquistó a la juventud pues representaban lo opuesto: el uso de groserías abundaba en sus canciones, así como la crítica al sistema político y a los medios.

Hoy no somos los mismos que fuimos hace 20 años, pero si juzgamos el disco bajo los valores que en la actualidad nos interesan, a este disco le sobran adjetivos negativos. Es por eso que en redes sociales el tema de la cancelación de Molotov ha encendido a sus seguidores.

¿Cance-qué?

Para quienes desconocen lo que significa, cancelar a alguien en redes sociales es: “Un acto de apartarse de alguien cuya expresión, ya sea política, artística o de otro tipo, -que alguna vez fue bienvenida o al menos tolerada-, ya no lo es más”. Así lo define Meredith Clark, profesora del Departamento de Estudio de Medios de la Universidad de Virginia.

Algunos usuarios que defienden a la agrupación en Twitter, aseguran que para juzgar a la banda debemos conocer el momento social en que grabaron el disco.

Sabemos que la violencia machista y homófoba eran problemas invisibilizados en aquellos tiempos, pero no por esto son temas menos importantes y no justifica que expresarse así fuera lo “correcto” o parte de la esencia “irreverente” del grupo.

Al cancelarlos, no podemos borrarlos, y aunque pudiéramos no significa que no hayan existido, su música ha marcado a una generación que creció con sus letras. Misma que aprendió a normalizar la violencia y, por otro lado, también adquirió conciencia política.

Pero defender un disco así en un momento como el que atravesamos y acusar de sensibles a las generaciones que ya entendieron lo dañino de esos discursos, es todo menos un acto valiente o transgresor.

Las palabras importan

En 2016 Molotov declaró para el periódico El País que:

“Esta canción hablaba de la cobardía, de no ser agachón. Nunca tuvo un sentido homófobo”.

Ojalá fuera tan fácil como lo dijo Fernanda Tapia: “Ser homosexual es una actitud ante la cama, ser puto es una actitud ante la vida”, pero ni ser homosexual se reduce a eso, ni podemos olvidar el origen de la palabra puto.

 

Aunque no haya sido su intención, no podemos dejar de lado que la connotación relacionada con la cobardía y la debilidad se origina de su asociación con la homosexualidad y las figuras femeninas.

Pero démosle a la banda el beneficio de la duda. Ahora, ¿y qué hay de la portada con una menor de edad sexualizada? Y, ¿qué nos pueden decir de canciones como “Mátate Teté” que es una oda al suicidio, y “Rastamandita” o “Quítate que ma’sturbas” que están llenas de misoginia? Y no olvidemos el relanzamiento del ya mencionado “¿Dónde jugarán las niñas?” hace apenas tres años.

¿Por qué es importante hablar de un disco que salió hace más de 20 años?

Porque los temas que abordan sus letras son los mismos a los que nos enfrentamos en la actualidad. De hecho los feminicidios, la pederastia, la homofobia, entre otros tipos de violencia han aumentado de forma muy, muy considerable.

Además, su música perdura y, aún en 2020, Molotov podría escucharse en cualquier bar de covers.

No es una cuestión de “generaciones de cristal o de mazapán”, pues aún conociendo el contexto en que este álbum vio la luz, es sabido que en su época la canción “Puto” en España, por ejemplo,  indignó a un grupo pro defensa de los homosexuales que incluso interpuso una demanda.

Es decir, el tema molestó en su momento y continúa haciéndolo, además de que, pese a las críticas, siguieron escribiendo temas violentos y misóginos años después en canciones como “Apocalypshit” en 1999 y “Changüich a la chichona” en 2003.

La música y las obras de antaño, aunque no concuerden con nuestros valores actuales, nos sirven para cuestionarnos. No se trata de borrarlos de nuestro panorama sino de hacer conciencia de que las cosas están cambiando y no podemos asumirnos como parte de un discurso obsoleto y retrógrada solo porque algo fue significativo en nuestra niñez o nuestra adolescencia.

Cancerlarlos no sirve de nada, pero sí podemos dejar de corear himnos a la violencia que nadie necesita.

 

dlpoder | LP
Fuentes:
La imagen grotesca del cuerpo femenino en las canciones de Molotov. María del Carmen de la Peza, UAM Xochimilco.
El País.
The New York times.
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¿Vale la pena "cancelar" a Molotov?
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¿Vale la pena "cancelar" a Molotov?
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En 1997 la banda mexicana Molotov sacó su primer álbum. ¿Sabes por qué se ha vuelto tan polémico a 23 años de su lanzamiento?
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